Por Carlos Clemente
Tehuacán atraviesa uno de los episodios más oscuros de su historia reciente. No por falta de recursos ni por una fatalidad inevitable, sino por la suma de incapacidad, negligencia y omisión de su gobierno municipal. En poco más de un año, el alcalde morenista Alejandro Barroso Chávez ha logrado lo que pocos: convertir la presidencia municipal en sinónimo de parálisis y desgobierno.
Rebasado por la inseguridad y sin un mínimo de rumbo administrativo, el edil no ha sido capaz de articular una sola estrategia eficaz para enfrentar los problemas que asfixian al segundo municipio más importante de Puebla.
Tehuacán no avanza; se hunde, mientras su alcalde parece resignado a observar el naufragio desde la orilla.
El año comenzó con una decisión tan torpe como ofensiva: un “tarifazo” al agua potable con incrementos que van del 50 al 60 por ciento. Un golpe directo al bolsillo de los ciudadanos, obligados ahora a pagar más por un servicio deficiente, irregular y lejos de garantizar el derecho humano al agua.
La indignación social no tardó en estallar, y con razón: se castiga al ciudadano para ocultar la incapacidad del gobierno.
Pero si en lo administrativo la situación es grave, en materia de seguridad el panorama es francamente alarmante.
En los últimos días, autoridades estatales y federales han ubicado al menos dos corralones clandestinos con una veintena de tractocamiones y vehículos diversos, todos con reporte de robo. Un hallazgo que desnuda, sin matices, el fracaso del gobierno municipal.
La pregunta es: ¿el ayuntamiento desconocía la existencia de estas bodegas? Si no lo sabía, queda en evidencia la absoluta ineficacia de su autoridad. Y si lo sabía, el escenario es todavía peor: tolerancia, omisión o abierta complicidad. En cualquiera de los casos, el alcalde actúa —o se hace— como el tío Lolo.
Este lunes, uno de los cateos se realizó en un predio sobre la carretera federal 150 México–Veracruz, tramo Tehuacán–Orizaba, en la comunidad de Villa Alegría, en Santiago Miahuatlán.
Ahí fueron localizados al menos nueve tractocamiones robados. La lista de lo asegurado es reveladora: cajas secas, contenedores, remolques, excavadoras, plataformas, pipas de agua, vehículos e incluso unidades de transporte público.
La semana anterior, otro cateo en un taller mecánico de la colonia Colosio, en Tehuacán, permitió asegurar al menos nueve unidades de carga con reporte de robo. Demasiadas coincidencias para un gobierno que presume control territorial.
Y como si el diagnóstico no fuera suficientemente grave, ayer por la tarde un chofer de la ruta Tehuacán–Ajalpan fue atacado a balazos por sujetos armados que se le emparejaron y abrieron fuego.
La crisis institucional es evidente. Y mientras los ciudadanos pagan las consecuencias, el alcalde sigue sin dar respuestas, sin asumir responsabilidades y sin entender que gobernar no es improvisar ni culpar al pasado, sino enfrentar la realidad. Lamentablemente, hoy Tehuacán no tiene gobierno. @noticiasreportero





