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El fútbol vivió anoche uno de los capítulos más oscuro, el juego entre El Independiente – Universidad de Chile, correspondiente a la vuelta de octavos de final de la Copa Sudamericana, se convirtió en una batalla campal que dejó 19 heridos graves y 111 detenidos.
Recién comenzada la segunda mitad, los focos del Libertadores de América pasaron de estar en el terreno de juego a estar en la grada. Una noche de terror en Avellaneda que acabó en tragedia.
Para el olvido quedan los 48 minutos en los que sí hubo fútbol (1-1 con goles de Lucas Assadi y Santiago Montiel). Nadie lo va a recordar. La masacre comenzó a campar a sus anchas, radiografiando una organización y distribución pésima, así como la inexistente intervención del cuerpo policial promulgando por el orden. Ya habrá momentos para atribuir responsabilidades a quien le corresponda, cuenta en su nota informativa el portal as.

La afición de Universidad de Chile, ubicada en la grada superior a la tribuna local, estuvo lanzando en la primera mitad palos, piedras, asientos y una bomba de estruendo a la hinchada local. Y en el 48′, tras demorarse el inicio de la segunda mitad, el encuentro se detuvo. Pero nunca volvió a reanudarse. Los jugadores se metieron en los vestuarios con una previsión de volver en 20 minutos. Aunque nunca fue así. Parte de la afición del Rojo se metió en el terreno de juego, mientras que el grupo más radical subió a la grada visitante. Y ahí se armó el caos y comenzaron los ataques.
Este sector golpeó con palos y desnudó a los aficionados visitantes. Un hombre fue arrojado al vacío desde la grada después de que, aparentemente, otro le empujase con un elemento. Otro hombre, suplicando que no le agredieran más, se desmayó tras recibir un certero golpe en la cabeza. La imagen final de toda esa concatenación de violencia fue la de un carrusel de ensangrentados y varios cuerpos inertes abandonados en la grada.

La CONMEBOL
Tras esta masacre, CONMEBOL, de madrugada, tomó la decisión de cancelar el partido. Un matiz trascendental. El encuentro no está suspendido, está cancelado. Eso significa que no se va a reanudar en ningún momento. Los 42 minutos que restaban por disputarse cuando se detuvo no se van a jugar. Por lo tanto, serán los Órganos Judiciales de la CONMEBOL los que tomarán una decisión sobre la resolución de esta eliminatoria (2-1 mandaba la U de Chile en lo deportivo).
A partir de aquí, los castigos podrían ser múltiples. Aunque se estima, con mucha seguridad, que habrá sanciones muy duras. Se antoja muy complicado que algún bando quede impune ante estos hechos. Podrían quedar los dos fuera automáticamente, por lo que muy atento estará Alianza Lima, que será el rival. Aún así, se esperan cierres de estadios, partidos sin público, multas económicas y, quien sabe, sin poder competir en el panorama internacional durante un determinado tiempo.





