Por Jesús Ramos
Preferible no publicar la fotografía de la designación de Mirna Toxqui como presidenta del PRI de la ciudad de Puebla a divulgarla con apenas 20 personas como asistentes al evento.
Dos opciones viables habrían sido: en sesión protocolaria de consejo municipal ella rindiendo protesta o sólo Néstor Camarillo entregándole el nombramiento en un plano donde figuraran ellos dos, nadie más.
Se aprecia que el PRI atraviesa por una situación complicada en estructura, militancia y cosecha de votos, pero resulta inconcebible que el mismo partido en una imagen demuestre la desnutrición en que se encuentra.
Cuente las personas que aparecen en el evento citado, son 20, cuando es músculo lo que debió haber mostrado el instituto político que sentó las bases del México contemporáneo.
Rememorar los llenazos de ese PRI histórico de los 90´s en situaciones como la de Mirna Toxqui es retroceder a lo que fue, aburrido sostener conversaciones y ejemplificar sus tiempos de gloria, importante es construir la crónica de lo que suceda con él hacia adelante.
La foto no reviste al tricolor, ridiculiza lo poquitos que son, que, además, si se compara con otros eventos internos, resulta que son las mismas personas cometiendo el mismo traspié con lo flaco de su caballada y la ausencia de la militancia. @NR






