Por Carlos Clemente
La inseguridad en Puebla dejó de ser una percepción para convertirse en una confesión oficial. Ante diputados del Congreso local, el secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez, puso nombre a lo que durante años se intentó minimizar: en la entidad existe un “problema grave de delincuencia organizada”. Por primera vez, el gobierno admite públicamente que el crimen vive, opera y se expande en territorio poblano.
El vicealmirante fue claro: ignorar la realidad solo traerá consecuencias devastadoras para los ciudadanos. Semanas atrás, en una conferencia mañanera, habló por primera vez de la presencia de grupos criminales de carácter nacional en Puebla. Ayer lo reafirmó sin matices: “ocultar la información no desaparece la amenaza”.
También sostuvo que el gobierno estatal no busca salidas fáciles ni negociaciones con grupos delictivos; que no habrá una “paz narca” como la que, dijo, se observa en otras entidades.
El mensaje, en el discurso, suena firme. El problema es que quedó atrapado en una comparecencia cómoda, planchada y laxa ante el Poder Legislativo, en el marco de la glosa del primer informe del gobierno estatal.
Como diagnóstico, el planteamiento es correcto. Es crudo, realista y no intenta maquillar la situación. Pero a estas alturas eso ya no alcanza. La ciudadanía no necesita más diagnósticos; exige hechos, estrategias y resultados.
Porque mientras el Estado reconoce su desventaja frente a la delincuencia, el crimen sigue avanzando y los ciudadanos se sienten cada vez más indefensos.
Los hechos hablan por sí solos. Este domingo fueron hallados restos humanos en los límites de San Salvador el Verde y San Matías Tlalancaleca; podrían corresponder a personas reportadas como desaparecidas en la región. La misma madrugada, una mujer con nueve meses de embarazo desapareció junto con su vehículo cuando estaba por llegar a Acajete, tras alertar a su pareja que era seguida por un auto y una motocicleta. Hasta ayer, se desconocía su paradero.
En Huauchinango, el cuerpo de Nadia Sampayo Sánchez, de 33 años, fue localizado a la orilla de la autopista México–Tuxpan, en la comunidad de Xilocuautla, con huellas evidentes de violencia. Es el segundo feminicidio registrado en Puebla en lo que va de 2026.
Esta es parte de la realidad cotidiana en el estado. Y aún faltarían por enumerar los asaltos al transporte público, los atracos a cuentahabientes tras salir del banco, los robos en carreteras y la violencia que se normaliza en las calles.
Más allá de discursos y estadísticas, hay una verdad que no se puede esconder: la inseguridad golpea a los ciudadanos con todos sus rostros, todos los días. @noticiasreportero





