Por Carlos Clemente
¡Increíble, nadie vio, nadie supo nada!
Ninguna patrulla de la Guardia Nacional, Marina, Policía Estatal o Municipal, se percató que unos delincuentes atravesaron un auto Aveo en plena autopista México-Puebla, le prendieron fuego con tres cuerpos embolsados en su interior y huyeron como si nada.
Osados como son las malosos, decidieron hacerlo a escasos metros del Arco de Seguridad de Huejotzingo, cuya función primaria es garantizar la seguridad en la zona.
El colmo, en sus narices, pues.
Los criminales, al menos en esa zona, le tienen tomada la medida a los cuerpos de seguridad, sean federales, estatales o municipales.
Quien circule con frecuencia por ese tramo de autopista habrá notado que es común observar la venta ilegal de combustible a distintas horas.
Tienen sus paraderos estratégicamente ubicados para que vehículos pesados puedan estacionarse.
Unidades de la Guardia Nacional se pasean constantemente, pero fingen no ver y siguen de largo.
Ese tramo de la autopista es un foco rojo. Lo ocurrido ayer minutos antes de las 6 de la mañana, no es un asunto menor. Para nada.
Sigue la guerra sucia
La semana pasada los hacedores de campañas negras volvieron a la carga, no cesan en sus ataques contra armentistas. Pero ahí siguen, intocables, incrustados en la nómina gubernamental.
Por cierto, poco a poco van borrando las evidencias de la corrupción, de “aviadores”, parejas y familiares en la nómina. Desde la Función Pública Fernando M. les presta sus servicios, no gratis, obvio. El DG dice que le paga hasta la risa.
Ah, ya regresaron el jetta blanco que Robert y Erick siniestraron en su inolvidable noche de copas del 8 de agosto. Solo fueron raspones. Salud. @DiarioReporter





