Por Jesús Ramos
Eduardo Rivera Pérez volvió a sentir ese hormigueo suyo de protagonismo, ese impulso nervioso que le provoca imaginarse otra vez en la boleta electoral, como si la alcaldía de Puebla fuera un juguete que perdió y ahora quiere recuperar por puro capricho.
En uno de esos arranques de nostalgia se asomó tímidamente a las oficinas de Movimiento Ciudadano, creyendo que ahí le iban a rogar como sucedió en el PAN durante todo 2023 y parte de 2024. Pobrecito.
Sucedió que en el movimiento naranja le vieron entrar de lejos y se hicieron a un lado, no fuera a ser que el temblor de sus rodillas se les pegara. Porque si algo tienen claro en ese partido es que su ruta al 2027 no pasa por los políticos reciclados que ya agotaron sus trucos.
Menos todavía por los que acumulan derrotas como estampitas y sólo saben ganar a través de las concertacesiones. Eduardo Rivera, se dice sin hipocresías, no es un cuadro de deseo, su historial es viejo y reparado, dudoso en el manejo de los recursos públicos.
El producto de venta de MC es que busca rostros nuevos, frescos, diferentes, y sobre todo sin la marca indeleble de los tropiezos electorales, no quiere arrastrar con el pasado ajado de nadie, menos, de aquel que trae colgado presunciones de desvío de recursos.
Como diagnóstico clínico, enterado está que Eduardo es indeciso. Indeciso del tipo que desespera. Lo demostró siendo alcalde y tardó eternidades en atreverse a decir que sí quería competir por la gubernatura.
En el PAN le esperaron porque era de casa, pero en MC no le darán minutos de gracia. Si no brinca ahora, como Néstor Camarillo, ya se jodió, se queda afuera, algo que en su caso es una costumbre.
Lalo coqueteo, está confirmado, pero en MC ni siquiera le vieron con seriedad. No encaja en su esquema, no entra en su estrategia, no suma, no inspira y, sobre todo, no conviene a la marca.
Aceptarle sería adoptar un problema ajeno. Mientras otros espacios de opinión crean esa posibilidad partiendo del rumor, por haberle visto en un evento naranja, entre los naranjas entienden que su matrimonio con el Yunque le impediría separarse del PAN por su conservadurismo exacerbado. @noticiasreportero





