Por Jesús Ramos
Están contentos en Gobernación estatal, también en el Colegio de Bachilleres, lo mismo en otras dependencias, no caben de felicidad, la pesadilla terminó. O iban a los eventos de Julio o les cobraban 600 pesos.
Vulgar, despiadado en su don de mando, José Luis Nájera del Cobaep aplicó la Ley del Cavernario, aquél docente que no respalde a Julio y apoye a otro candidato distinto será despedido, fue su advertencia con garrote en mano. Meses de angustia y terrorismo laboral vivió esa pobre gente.
Festejaron la derrota de Julio como conclusión de una horrible pesadilla, carcajearon a sus anchas, los medallones, pegatines y microperforados que colocaron a sus vehículos particulares con la imagen de este señor estuvieron condicionados a la quincena, el suyo fue apoyo ficticio, falso, cínico, de a fuerza.
Todo lo de Julio se hizo mal. Mala inversión, terrible operación, pésimo manejo de medios, lamentable estrategia en comunicación, marketing fracasado. Si lo hubieran hecho bien habría sido primero o segundo sitio en las encuestas de Morena.
Fue cuarto lamentablemente, muy atrás de los punteros, por debajo incluso de Claudia Rivera que sin gastar en demasía ni exagerar en su operación política, como Julio, fue la mujer más competitiva e incluso le barrió en las gráficas.
Con los 600 millones de pesos que le gastaron al de Zinacatepec hubieran construido 10 escuelas, una tercera sede del Legislativo, dos hospitales regionales bien equipados e incluso ampliado a ocho carriles la carretera Huejotzingo-Cholula.
Ese 8 por ciento en la encuesta madre de Morena será por mucho tiempo el porcentaje más caro de la historia política de Puebla en décadas por venir y el cuarto sitio en peor inversión económica que se recuerde. @DiarioReporter





