Por Jesús Ramos
Hay alcaldes que escriben en sus municipios capítulos extraviados de novela negra donde las víctimas son niñas, niños, adolescentes y mujeres, cuente entre ellos a los ediles de Tehuacán, San Andrés Cholula, Amozoc, Atlixco y Cuautlancingo.
Son ellos la vergüenza de ser las cinco demarcaciones donde más casos de abusos sexuales, acosos sexuales, hostigamientos sexuales y violaciones se registran en el estado de Puebla.
Definitivamente no muestran interés en frenar las estadísticas de este tipo, lo que además de grave es reprobable. La federación los metió en la lista de los 50 municipios con alerta de género desde 2019. No fue una invitación a desayunar ni recordatorio de calendario, fue un diagnóstico de emergencia.
Se trata de esas emergencias para sacudir el sueño, tumbar escritorios y acelerar decisiones. Sin embargo, a ellos les resbaló, como si la alerta fuera asunto de trámite. En Tehuacán las cifras de violencia sexual son frecuentes, historias cotidianas.
En San Andrés, la postal milenaria del municipio se deshace con las denuncias formalizadas, y empeora con las no presentadas en los ministerios públicos, pero a la autoridad le encanta organizar bailes populares que tengan a la gente bailando para inadvertir los delitos contra las mujeres y sus infantes.
Amozoc, por su parte, parece más ocupado en engrosar la feligresía de La Luz del Mundo que en dar seguridad a las niñas y adolescentes que terminan en carpetas de investigación por delitos sexuales.
Atlixco dónde queda. El riesgo que enfrentan día a día la niñez, adolescencia y las mujeres contrasta con lo pintoresco de sus calles. Es el municipio que con su cuarta posición en riesgos sexuales muestra la invidencia de la alcaldesa a delitos de este tipo.
Y Cuautlancingo, campeón de la opacidad, lo es también en desentendimiento de la responsabilidad que tiene con mujeres y niñas, su presidente municipal calla, minimiza, como si el silencio fuera política pública.
Lo más cruel es que esta violencia no distingue edad. Niñas, niños y adolescentes han sido víctimas de la indiferencia municipal, ediles preocupados por salir bien en las fotos y portadas que voltear hacia temas que les incomoden.
No lo dirán, pero las mujeres son víctimas frecuentes en esos cinco municipios en relación a los 217 restantes del estado poblano. Un gobierno que no protege a su niñez y a sus mujeres por el qué dirán administra las ruinas de su reputación. @noticiasreportero





