@noticiasreportero
Acapulco, Gro.- Lo que inició como una supuesta fiesta de adrenalina y convivencia biker terminó convertido en un fin de semana de terror para los habitantes de Acapulco. El festival “Acamoto 2025”, celebrado del 15 al 18 de mayo, dejó al menos ocho personas muertas, más de una decena de heridos, 42 detenidos, 115 motocicletas aseguradas, y una ciudad colapsada por el caos vial, los disturbios y la falta de control institucional.
Un evento sin regulación oficial
Aunque el Acamoto no figura como un evento oficial avalado por las autoridades locales, desde hace años se ha convertido en una cita obligada para miles de motociclistas de todo el país. En esta edición 2025, más de 100,000 asistentes llegaron a Acapulco sin que existiera un comité organizador formal ni permisos emitidos por el gobierno municipal.
Aun así, el evento fue promovido por simpatizantes del senador Félix Salgado Macedonio, quien públicamente lo defendió por la “derrama económica” que genera.
“Se estima que el Acamoto dejó más de 900 mdp en ingresos para el puerto”, aseguró Salgado en sus redes sociales. Sin embargo, la alcaldesa Abelina López Rodríguez desmintió que el evento haya aportado ingresos directos al municipio, señalando que no pagó un solo peso en permisos ni licencias.

El saldo rojo
La violencia marcó cada jornada del festival. Entre los hechos más alarmantes destacan:
Ocho personas asesinadas, según reportes preliminares de la Fiscalía de Guerrero. Algunos crímenes se vinculan con enfrentamientos entre grupos rivales de motociclistas.
Más de 12 personas resultaron heridas, varias por atropellamientos intencionales y riñas.
La Secretaría de Seguridad Pública de Guerrero informó la emisión de 290 infracciones de tránsito y la detención de 42 individuos, varios por portación de armas, conducción temeraria y disturbios en la vía pública.
115 motocicletas fueron aseguradas, muchas por no contar con placas o por estar vinculadas a actividades ilícitas.
Acapulco sitiado
Los habitantes de Acapulco vivieron cuatro días de encierro, miedo y desesperación. Las avenidas costeras quedaron intransitables, el ruido de motores modificados fue constante, y las zonas turísticas colapsaron por la saturación vehicular. Restauranteros y hoteleros reportaron conflictos con motociclistas que se negaban a pagar cuentas o exigían trato preferente.
“Esto no es turismo, es vandalismo disfrazado de fiesta. La ciudad se vuelve tierra de nadie”, denunció un comerciante del Malecón, quien pidió permanecer en el anonimato.
Reacciones encontradas
Mientras una parte del sector turístico celebró la ocupación hotelera que alcanzó el 95%, otras voces cuestionaron el costo social del evento.
La gobernadora Evelyn Salgado Pineda, hija de Félix Salgado, no emitió ninguna postura oficial ante la violencia, lo que fue duramente criticado por diversos sectores. Por su parte, colectivos ciudadanos exigieron la prohibición definitiva del Acamoto y la aplicación de sanciones legales contra quienes resulten responsables de los daños.
¿Turismo o permisividad criminal?
El caso del Acamoto 2025 reabre el debate sobre el modelo turístico de Acapulco. Mientras se busca reactivar la economía tras el impacto del huracán Otis y la violencia estructural del estado, eventos sin regulación como este terminan costando más de lo que aparentan aportar.
Expertos en seguridad advierten que la ausencia de reglas claras y la tolerancia institucional solo favorecen la penetración del crimen organizado en espacios recreativos.





